“Nunca imaginé tener una página web porque los medios de uno no alcanzaban para tanto”
Quién no se ha deleitado observando un buen pie de cueca donde el huaso avanza hacia una joven, le ofrece el brazo y ella se levanta, acompañándolo en un breve paseo, se colocan frente a frente, pañuelo en mano, y empieza el baile animado por la concurrencia…Es esta escena la que también encanta a Eugenia Cornejo (65 años) quien –según comenta- por años ha sido una enamorada del folclor chileno y nuestras tradiciones; no sólo ha sido su gran pasión sino que el motor que la ha inspirado a crear, diseñar y confeccionar los vestidos de china y ropón para conjuntos folclóricos, trabajo que realiza con esmero y dedicación en su taller situado en la comuna de Puente Alto.
La idea nació luego que su hijo Mauricio, integrante activo del conjunto llamado “Alma y raíces”, la incentivara hace dos años a probar suerte confeccionando algunos vestidos de china para una de sus presentaciones, donde Daniela, la esposa de Mauricio, fue la maniquí que cautivó con su atuendo y destreza a cientos de fans de este baile típico de nuestra tierra. Ahí nace “Confecciones Kenita”, una idea que la llevó, junto al apoyo familiar, a crear su pequeña empresa, abarcando un nicho cuya demanda exige diseños exclusivos, modernos, innovadores y con excelentes terminaciones.
Poco a poco el ambiente folclórico comenzó a reconocer el trabajo de Eugenia. Por el “boca a boca” los pedidos aumentaron pero no al ritmo que la familia esperaba. A través de la municipalidad de Puente Alto se enteraron de los servicios de la Fundación Web y Kenita postuló para beneficiarse con una página web, la que le dio un importante impulso para promocionar el negocio. “Nunca imaginé tener una página web porque los medios de uno no alcanzan para tanto. Cuando la gente me llamaba y me decía que había visto los datos en internet, me llegué a emocionar. En un principio me vi bastante apurada, no sabía cómo podría hacer tanta cosa” comenta Eugenia Cornejo. Y emocionada y angustiada, no había quien la frenara para seguir adelante el proyecto, cuya producción con el sitio web aumentó de cuatro a doce trajes mensuales, los que vende -dependiendo de la calidad de la tela y las dificultades del diseño-, entre 25 y 30 mil pesos. “Mi hijo ha sido un gran apoyo en todo y fue él quien me incentivó a atreverme a emprender sola y hacer la página. Junto a mi nuera me ayudan con internet, porque yo solo sé encender el computador” explica.
Un aspecto que a Kenita le brinda seguridad y confianza son sus habilidades manuales. Eso ella lo sabe y también sabe que el empeño, constancia, disciplina y dedicación son cualidades fundamentales para sacar adelante un trabajo como este, sobre todo porque es ella quien diseña, corta los moldes y confecciona. “A mí me gusta la costura, me entretiene, y me produce gran satisfacción ver el trabajo terminado, y a la persona conforme con lo que hago. Uno se siente muy bien” destaca.
En cuatro años Kenita consiguió las tres máquinas de coser que tiene en su taller, dos de ellas industriales, que obtuvo mediante un proyecto del Fondo Solidario de Inversión Social (FOSIS), y que han sido sus más fieles compañeras para enfrentar las largas jornadas laborales que se extienden de lunes a domingo. “Si se quiere progresar, hay que ser constante, hacer las cosas bien y con pasión. Siento que ya tengo el negocio más armado, me siento más liberada” resalta Eugenia Cornejo.
Si bien el negocio se ha ido desarrollando paulatinamente y promocionando gracias a la página web, aún quedan etapas por cumplir y una de ellas es agregar más valor a la actividad comercial. Para ello, Eugenia y su familia tienen pensado incluir el servicio de clases de cueca y complementar la confección de vestidos de china y ropón con accesorios.
Las ideas y los proyectos le sobran a Kenita. Mientras cose y perfecciona las terminaciones de sus próximas creaciones, su cabeza no para de pensar, ni sus manos de trabajar, eso sí que siempre al ritmo de una de sus grandes pasiones: el baile folclórico de nuestra patria.

